Pierce-Arrow

Pierce-Arrow fue fundada en 1901 en Buffalo (Nueva York) por el industrial George Norman Pierce, con el apoyo económico del coronel Clifton y la dirección técnica del ingeniero David Ferguson. Comenzó a comercializar pequeños coches propulsados por motores monocilíndricos importados de Francia, concretamente de la casa De Dion-Bouton.
Resulta asombroso cómo evolucionó en poco tiempo hacia la fabricación de impresionantes coches de lujo. Ya en 1904 lanzó el modelo Great Arrow (con un voluminoso cuatro cilindros de fabricación propia), que destacaba entre los automóviles de aquellos años. En 1910 la Pierce-Arrow se había ganado un puesto de honor por la calidad patente de sus vehículos. Algunos automovilistas veteranos todavía recuerdan aquel famoso dicho que rezaba: "Las tres grandes P del automovilismo americano son Packard, Peerles y Pierce-Arrow".
Efectivamente, en el período anterior a la primera Guerra Mundial, las tres marcas referidas se hallaban a la cabeza de la producción norteamericana en cuanto a prestigio y calidad.

Sin embargo, a lo largo de los años veinte la casa de Buffalo perdería bastante terreno a causa de la obstinación de sus dirigentes por mantener exclusivamente modelos de seis cilindros, cuando otros fabricantes como Packard, Cadillac o Lincoln habían desarrollado propulsores con ocho e incluso doce cilindros. El asunto desembocó en una fuerte crisis cuyo resultado fue que la Pierce-Arrow cayó bajo el control de Studebaker. Esto sucedió en 1928, y ya al siguiente año se lanzó otro modelo equipado con un nuevo motor de ocho cilindros en línea, seis litros y 125 CV a 3.200 rpm.
Ayudado por este propulsor (el Straight Eight que entonces estaba muy de moda), el prestigio de la veterana marca hizo el resto para labrar un camino más halagüeño. El éxito fue tal que aún en plena depresión económica, tras el célebre Martes Negro de Wall Street, se vendieron cerca de ocho mil unidades, y eso que no era nada barato, pues sus precios llegaban hasta los ocho mil dólares con las carrocerías de mayor lujo.
Ante la buena acogida del público, en 1930 la gama de los ocho cilindros fue incrementada a tres modelos diferentes. El básico, lanzado la temporada anterior, quedaba como intermedio bajo la denominación tipo B; se creó otro similar, pero con cilindrada reducida a 5,5 litros y una potencia de 115 CV, llamado tipo C; y el superior, con 6,3 litros y 132 CV, que sería el tipo A.

A pesar de la quiebra en 1933 de la Studebaker Corporation, un grupo de hombres de negocios liderados por el hijo de George F. Rand, se hizo con el control de la Pierce-Arrow, que bajo la presidencia de Arthur J. Chanter mantuvo sus actividades hasta 1938, año en el que la Pierce-Arrow también quebró.

Logo Pierce-Arrow

Pierce-Arrow Great Arrow de 1909

Pierce-Arrow Model B sedan de 1930

Pierce-Arrow Silver Arrow de 1933