Marlei

Mário Moreira Leite era un experto mecánico de Oporto con una amplia experiencia en General Motors. Piloto de afición, afirmaba: "yo era siempre de los que llegaba hasta el final. Siempre estaba entre los 10 primeros puestos y cualquier coche me servía, yo iba a distraerme" Mário Moreira Leite diseñó y construyó un automóvil a su medida: el Marlei.

Mário trabajaba en un taller de reparaciones, agente de General Motors, en en Vila Nova de Gaia. A principios de los años 50 llegó al garaje un Opel Olympia Caravan, totalmente siniestrado por un accidente. Mário, en su tiempo libre y con las piezas del Opel que se podían utilizar, inicio la construcción de un coche nuevo. Según afirmó más adelante: "Mira, yo cazaba, pescaba, fui piloto de la aviación civil, ... construir el Marlei era una válvula de escape como cualquier otra. Siempre me gustaron los retos, resolver las cosas difíciles... y valió la pena el esfuerzo, ¡el coche era fantástico! ¡Era imposible volcar!".

Mário lo hizo todo, desde el diseño hasta la transformación del chasis, motor y caja de cambios. Aprovechando la plataforma y suspensiones del Opel diseñó una estructura mixta construida por tubos y paneles de acero soldados entre sí, asegurando una alta resistencia a la torsión. La carrocería, estampada a mano en una sola pieza, se construyó en aluminio y con sólo 45 kg era extremadamente ligera, dos personas podían fácilmente levantar la carrocería del coche. Del Opel Olympia también tomó la dirección. La caja de cambios y el sistema de frenado procedían de Vauxhall.
El peso total del vehículo, con sus niveles habituales de aceite y agua, no pasaba de 580 kg y llegó a alcanzar la velocidad de 170 km/h.
La homologación del coche le causó no pocos contratiempos que retrasaron la presentación e inscripción en pruebas.

Finalmente el Marlei debutó en competición en el IV Rallye de Oporto en 1955, un total de 183 kilómetros con salida de Oporto pasando por Braga, Barcelos, Viana do Castelo y regreso a Oporto. El Marley acabó en la segunda posición de la primera clase del grupo B, con un crono de 1 hora 33 minutos y 75 segundos.
Pilotado por Duarte Lopes obtuvo resultados significativos en dos ediciones consecutivas de la Volta ao Minho en los años 1955 y 1956.
El coche causó una gran impresión, pero no participó en muchas carreras, el Marlei apareció en una época tardía, en la que se vislumbraba ya un ataque más cerrado de las marcas extranjeras como Denzel o Porsche, más potentes y con mecánicas mucho más evolucionadas.

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