Laurin & Klement

Hacia 1894, un joven de 26 años llamado Václav Klement, que era librero de la ciudad de Jungbunzlau (hoy Mlada Boleslav) en la actual República Checa (que en aquel entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro), no pudo conseguir las piezas necesarias para reparar su bicicleta alemana. Klement devolvió su bicicleta a los fabricantes, Seidel y Naumann, con una carta en checo pidiéndoles las piezas necesarias para la reparación, aunque sólo recibió por respuesta una carta en alemán diciendo: "Si quiere una respuesta para su petición, debería intentar escribir en un idioma que entendamos". Klement se sintió disgustado, y aunque no tenía conocimientos técnicos previos, decidió abrir su propia tienda de reparación de bicicletas con la ayuda de Václav Laurin. Laurin ya era un fabricante de bicicletas en la ciudad cercana de Turnov antes de empezar el nuevo negocio con Klement.
Pronto, los productos Laurin & Klement alcanzaron fama mundial.
Sus motos ganaron en 1902 la carrera en cuesta de Exelberg. Era el principio de una etapa gloriosa en competición. Los resultados de 1903 hablan por sí solos: 34 participaciones y 32 victorias. Reacios al deporte de la velocidad en un principio, por considerarlo demasiado costoso, los dos socios reconocieron enseguida que los buenos resultados ayudaban mucho en la venta de sus productos y daban a conocer la marca en todo el mundo.

En 1905 Laurin & Klement presentó su primer automóvil, tras algunas experiencias con modelos de cuatro ruedas equipados con motor de motocicleta. Esta voiturette tipo A ganó ya en el mismo año de su aparición la carrera del Semmering.
Dos años más tarde la empresa pasó a convertirse en una sociedad anónima. La producción creció rápidamente y la oferta incluía un abanico de modelos diferentes, tanto de automóviles de turismo como de camiones, autobuses y motocicletas. Con la entrada de Otto Hieronimus como piloto oficial (este corredor alemán se había dado a conocer al volante de un potente Mercedes ganando la prueba de montaña de La Turbie), la marca empezó a evolucionar vehículos especiales, pero siempre basándose en un modelo estándar: el tipo F.
Entre sus variantes se encontraban las 19 unidades del FC equipadas con motores entre 1.943 y 2.496 cc. La versión más potente, la FCS, estaba dotada de un motor de válvulas en cabeza (el del tipo F estándar las mantenía laterales) capaz de desarrollar 96 CV, un auténtico bólido en la época. Laurin & Klement pretendía batir con él el récord de velocidad en el circuito británico de Brooklands.

Más ambicioso aún era el tipo FCR de 1909, animado por un cuatro cilindros en dos bloques, con una enorme carrera de pistón de 250 mm y eje-rey para accionar el árbol de levas. El Ataúd, como fue denominado internamente, rendía más de 100 CV de potencia. A pesar de que no hubo tiempo de realizar pruebas exhaustivas, Hieronimus ganó con este coche la carrera de Semmering.
En la misma época nació otro vehículo muy especial, encargado por el barón Leo Haan. Poseía un frontal aerodinámico, radiador detrás del motor (casi en el centro del vehículo) y un curioso timón trasero que servía para estabilizar el automóvil, con un resultado más que dudoso. A parte de sus numerosas participaciones en carreras, la marca también participó en los grandes encuentros de resistencia, sobre todo en Rusia.

Terminada la I Guerra Mundial y con la llegada de los locos años 20, tuvieron lugar una serie de acontecimientos decisivos para la empresa. En primer lugar, el 28 de junio de 1924 la fábrica situada en Mladá Boleslav quedó completamente destruida por un incendio, por lo que para poder sobrevivir Laurin y Klement llegaron a un acuerdo para ser absorbida por el mayor conglomerado industrial de Checoslovaquia, la Škodovy závody akciová společnost v Plzni, un fabricante de armas y empresa multisectorial en Pilsen, que por los acuerdos posteriores al conflicto bélico y la victoria de la Revolución Soviética había perdido gran parte de su clientela y estaba necesitada de nuevos horizontes. Por otro lado, Škodovy závody akciová společnost v Plzni llevaba desde julio de 1922 fabricando los motores de aviación de Hispano-Suiza, por lo que en 1924 llegaron también a un acuerdo para producir los fabulosos H6B bajo licencia. La nueva empresa fabricaría por tanto, además de sus modelos más humildes, los que probablemente eran en ese momento los mejores automóviles del mundo.
En 1926 tuvo lugar la 18ª Exposición Internacional del Automóvil en Praga. En ella, la fábrica de automóviles de Mladá Boleslav se presentó al público bajo la marca de la nueva empresa: Škoda.

La apuesta por Hispano-Suiza no representaba más que una minúscula parte de su producción, ya que entre 1925 y 1929 se estima que no salieron de su factoría de Pilsen más de 170 vehículos, la mayoría de ellos carrozados por la propia firma. Sin embargo, no hay duda de que a efectos publicitarios resultaba un reclamo importante para vender sus modelos más comerciales, que a fin de cuentas eran los que tenían que pagar las facturas.
En 1930 Škoda empezó a fabricar sus vehículos con el entonces revolucionario sistema de producción de la cadena de montaje. En 1931, con el modelo 633, Škoda fabricó el vehículo pequeño de seis cilindros más exitoso de la época.

Laurin & Klement

Motocicleta Laurin & Klement

Laurin & Klement voiturette Type A

Laurin & Klement voiturette Type FCR

Estado de la fábrica después del incendio de 1924