Allard

Sydney Herbert Allard fundó en 1936 la Allard Motor Company. Para su primer coche allard se basó en los restos de un Ford V8 accidentado
Luego vino el modelo Special, con el que ganó numerosas carreras británicas antes de la segunda guerra mundial, entre ellas los Dos Días de Highlands y la Subida a Prescott.
En 1939, al estallar la Guerra, había 12 pedidos para construir el Allard Special, y Sydney Allard tuvo que planificar ese volumen de producción, pero la guerra retrasó aquellos proyectos. No obstante, durante la Guerra, la empresa de Allard trabajó sobre camiones con base Ford, y cuando las hostilidades cesaron, Allard disponía de un verdadero stock de piezas de Ford.

Tras la Guerra, fueron presentados 3 modelos con carrocerías de diseño propio; el J, un coche deportivo de competición; el K, un coche ligeramente más grande con la intención de que pudiera ser utilizado como turismo, y el L, con cuatro asientos. Todos ellos utilizaban principalmente mecánica Ford, lo que facilitaba el mantenimiento de todos sus componentes. La demanda de coches en general, era alta, y las ventas aumentaban a pesar de tratarse de coches de bajo volumen de producción. Más tarde, Allard introdujo otros modelos más grandes, como el M.

Con el M Allard puso el máximo esmero y cuidado en ofrecer un automóvil deportivo distinto a la oferta de las marcas generalistas. Utilizó, lógicamente, el mismo V8 procedente de Ford, que desarrollaba 85 cv a 3.800 rpm. También echó mano de otros componentes mecánicos del mismo origen, como la caja de cambios y la transmisión. El chasis, en cambio, fue de cosecha propia, construido en la planta de Londres.
Considerada moderna estéticamente, la carrocería estaba marcada por una parrilla delantera muy característica (del estilo de la de Jaguar), los faros encastrados en las aletas y las ruedas traseras parcialmente cubiertas por las aletas. El tipo M era un coupé proporcionado, no sólo en cuanto a diseño, sino también en lo referente a prestaciones. A su favor jugaba una magnífica relación peso/potencia. Un bastidor y una carrocería ligeros combinaban bien con el rendimiento del V8 americano. Además, contaba con suspensión delantera independiente (primero con ballestas transversales y a partir de 1950 con muelles helicoidales) y un eje rígido trasero más convencional, con una barra Panhard acoplada en las versiones más tardías.

Como confirmaron los ensayos realizados por diversos medios de comunicación, el Allard M coupé poseía un estilo muy marcado, al que se sumaba una mecánica fiable y un comportamiento alegre. El motor de 3.622 cc permitía buenas aceleraciones, una velocidad máxima en torno a 140 km/h y una conducción ágil, sin requerir demasiados esfuerzos del conductor. La prueba publicada por la revista Autocar valoraba sobremanera su soltura en zona de curvas (que, según el periodista, "daba la impresión de tener una batalla aún más corta" y la seguridad de sus frenos hidráulicos Lockheed. Por dentro estaba bien equipado y rematado, pero siempre con un toque deportivo como telón de fondo. Así quedaba patente desde un primer momento el cuadro de instrumentación de madera y la posición al volante, más apretada y racing que en otros modelos.

Como Allard básicamente producía bajo pedido, no hubo dos unidades idénticas. Del tipo M existieron la versión cerrada propiamente dicha y un Drophead Coupe con capota de lona, tan gruesa ésta que al plegarla dejaba a los pasajeros del asiento trasero prácticamente sin visibilidad lateral. Del L1 de 1946, la producción fue de 191 unidades; de los M1 y M2 (construidos entre 1947 y 1950) la cifra subió a 500.
Dos años más tarde veía la luz una variante de mayor empaque, una berlina de dos puertas y cuatro plazas que mantenía el estilo de los coupé y convertible, pero con una trasera prolongada y acristalada. Según el catálogo era "un turismo familiar con manías de coche deportivo". Su carrocería estaba fabricada parcialmente de aluminio y su interior ofrecía más lujo que su hermanos, con asientos ajustables y tapicería de cuero. Además existían como opción aire acondicionado e iluminación tanto en el interior como en el maletero, entre otras. Lo que no cambiaba era el tacto deportivo: rápido en llano y estable en curva. Hasta 1951 fueron fabricadas 559 unidades, haciendo de éste el Allard más común, dentro de lo especial que de por sí fueron todos. A sus clientes, Allard avisaba de que cualquier taller de Ford se podía hacer cargo de las posibles averías del motor, la caja de cambios y la transmisión.

En 1952 nacieron otras dos versiones especiales: una fue el Montecarlo (del cual sólo se manufacturaron 11 ejemplares) y otra, el Safari Estate (10 unidades en total). Ambos disponían de un frontal de nuevo diseño, con las aletas y los faros incorporados en el capó y una rejilla de radiador menos pronunciada. El singular Woodie (así conocido el Safari Estate por su carrocería con piezas de madera) tenía capacidad para ocho personas. Pero a pesar de esa polivalencia de que hacía gala, no cumplió las expectativas.

Sydney Allard, muy pronto se dio cuenta del potencial que tenía el mercado de Estados Unidos. Era un país con una economía muy fuerte, y carecían de coches deportivos de calidad. Todo esto motivó a Allard a producir un modelo especialmente dirigido al mercado americano, el J2, que estaba equipado con una nueva suspensión independiente. Este coche estaba disponible con una gran variedad de opciones de diferentes motores americanos, incluido el del nuevo Cadillac V8, mucho más poderosos que los motores Ford utilizados anteriormente.
El J2X se comercializó hasta 1954 con un total de 83 unidades fabricadas. Confortable y fiable; dotado de un fantástico rendimiento a bajos regímenes gracias a su motor V8 de gran cilindrada; de estética ciertamente agresiva y aspecto muy del gusto americano (allí triunfaban los roadsters en Indianápolis) fue un gran éxito comercial y eso que Allard nunca fabricó motores. Su chasis tubular dejaba suficiente hueco delante para alojar un gran V8 americano. Los 331 pulgadas cúbicas (5.400 cc) de Cadillac y Chrysler fueron los motores más utilizados, con potencias situadas entre 170 y algo más de 200 CV, para un peso de 975 kg.
También se comercializó en kit, sin motor, para que sus clientes eligiesen en Estados Unidos el de su conveniencia, ya que eran difíciles de importar a Inglaterra, ofreciendo gran variedad de posibilidades (Ford, Lincoln, Packard, Oldsmobile o Buick, además de Cadillac y Chrysler).

Sydney Allard acertó de lleno con los gustos norteamericanos, empleando además el motor Cadillac, que era la joya de Detroit en aquella época. El J2X era un auténtico cohete en los circuitos de carreras a poco que se preparase. Si en las norteamericanas cosechó muchos éxitos y fue un coche de moda para estrellas de Hollywood como Clark Gable, Danny Kaye o Steve McQueen, en Europa su principal campo de batalla fueron los Rallyes. El propio Sydney Allard ganó el Rallye de Montecarlo en 1952 conduciendo uno de sus coupés P1 en medio de unas condiciones atmosféricas infernales, un tremendo temporal que redujo a 15 (de los 328 que tomaron la salida) los coches supervivientes.

Un modelo bastante extraño fue el Allard Clipper de 1953, que se pensó tendría éxito en el mercado de los microcoches. Este diminuto coche con carrocería de fibra de vidrio estaba equipado con un motor bicilíndrico Villiers de 346 cc de motocicleta montado atrás y tenía capacidad para 3 personas, aunque opcionalmente se podía solicitar una adaptación especial para que la parte trasera pudiera alojar a 2 niños. Se llegaron a fabricar aproximadamente 20 unidades.
El departamento de desarrollo de Allard, lamentablemente no continuó su labor, por lo que muy pronto otros fabricantes produjeron coches más baratos y más avanzados técnicamente. Allard reaccionó para intentar mantenerse y competir, pero su nuevo modelo Palm Beach llegó al mercado un año más tarde que sus competidores. Tampoco el nuevo K-3 de Allard cumplió con las expectativas, aunque se trataba de un hermoso coche.

A mediados de los años cincuenta Allard luchaba como fabricante. Diversas tentativas de distribución de sus coches fracasaron debido a la recesión económica existente en los Estados Unidos a finales de los años cincuenta, por lo que Allard produjo pocos coches después de 1959, tan solo bajo pedidos especiales.
En los años sesenta, Allard simplemente modificó el Ford Anglia británico comercializándolo como Allardette 105, 109, y 116.
Todo acabó en 1966 cuando Sydney Allard murió. Esa misma noche, un incendio destruyó la fábrica y la mayor parte de los archivos de empresa.

La marca registrada Allard fue comprada por una nueva empresa en 1991, pero la producción nunca se inició. En 1994 una nueva versión del J2 fue producida por Allard Replicas de Harpenden, Hertfordshire. La producción cesó en 1997.
En 1991 retornó a le Mans, construyendo un espectacular Sport-Prototipo con motor Ford. Desgraciadamente faltó presupuesto.
Desde 2006, una versión del J2X fue producida en Montreal, Canadá.